
Lo dijimos antes de comenzado el Festival: si había alguien que tenía que estar de cajón en este evento, era Américo. El 2009 fue suyo y no quedaba más que poner la guinda de la torta echando abajo la Quinta Vergara. Así no más lo hizo. Conjugó su lote de éxitos y empatía popular con un show muy bien armado, elevando al humilde ariqueño al podio máximo de la industria local.
Américo tocó el cielo en una noche que no olvidará y que fue seguida desde el público por su familia, encabezada por su padre Melvin Corazón Américo y coronada









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